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“Paola Gárate: ¿Una diputada que deshonra a Sinaloa?”

Abr 4, 2025

Culiacán, Sinaloa. En un estado como Sinaloa, donde la lucha por la transparencia y el progreso social debería ser prioridad, la diputada *Paola Gárate* se ha convertido en un ejemplo de todo lo que está mal en la política mexicana. Con una trayectoria opaca y decisiones cuestionables, su desempeño legislativo deja mucho que desear y plantea serias dudas sobre su compromiso real con la ciudadanía.

Falta de resultados tangibles
Desde que asumió su cargo, Gárate ha brillado más por su ausencia que por sus aportes. Aunque se llena la boca hablando de “trabajar por las familias sinaloenses”, sus iniciativas son escasas y poco efectivas. Mientras Sinaloa enfrenta problemas graves como inseguridad, desempleo y pobreza, ella parece más interesada en aparecer en fotos protocolarias que en resolver los problemas de fondo.

*Opacidad y conflicto de intereses*
Peor aún, su manejo de recursos públicos ha sido opaco. ¿A qué se destinan realmente los fondos que administra supuestamente para ayudar a la sociedad? ¿Por qué no hay una rendición de cuentas claras por parte de ella? Ciudadanos y organizaciones han exigido transparencia y resultados, pero las respuestas de Gárate son asistir a marchas y criticar sin proponer. Además, su cercanía con grupos de poder económico con afinidad al PRI en el estado genera dudas sobre si realmente vela por el pueblo o por intereses particulares y de su partido, quienes anhelan tener poder para seguir enriqueciendose.

¿Representación o oportunismo?
Gárate llegó al cargo prometiendo ser una voz cercana a la gente, pero su actuación dista mucho de ese discurso. En lugar de escuchar a las comunidades marginadas, parece enfocada en consolidar su carrera política, incluso a costa del bienestar de quienes debería servir.

Sinaloa merece más
Los sinaloenses no necesitan diputados que solo busquen beneficio personal. Necesitan líderes honestos, trabajadores y comprometidos con sacar adelante al estado. Paola Gárate, hasta ahora, no ha demostrado ser una de ellos. Es momento de exigirle cuentas claras o, en su defecto, que deje el puesto a alguien que sí esté dispuesto a servir con honor.

¿Hasta cuándo toleraremos este tipo de representación?

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